Jose Manuel Sampayo

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Sampayasadas

Querido Señor alemán:

Hoy te quiero hablar un poco de esa faceta “payasil” que tengo y que me ha acompañado siempre desde que tengo conciencia.

A estas alturas de la vida, llegando ya a la mediana edad, me hago a veces esta pregunta: ¿payaso se nace o se hace? La verdad es que no tengo una respuesta contundente pero en mi caso quizás es más acertado decir “que se hace”.

¡Y la culpa de todo la tiene mi amatxu! jeje Ya verás.

A mi mamá le encantaba disfrazarme de payaso. Yo no recuerdo si al principio me gustaba no; pero sí que recuerdo perfectamente estar delante del armario de mis padres mientras ella iba sacando prendas de todos los colores que me iba colocando… También recuerdo como cosía retales de globos de colores a chaquetas viejas para componer un atuendo absolutamente profesional digno del payaso de Micolor. Ya sólo faltaba añadir un poco de maquillaje para conseguir un resultado genial:

Aquí empezó todo

Mi primo David y yo (soy el de la izquierda) en Basauri.

No sé cuántos años me he disfrazado de payaso en mi vida, pero a bote pronto, diría que ¡uno de cada dos! Y no sólo en carnavales, sino en otras muchas ocasiones; sobre todo en campamentos. Recuerdo que en mi primer campamento de verano, en Albéniz (Alava), creo que era el año 94, me tocó (cómo no) ser bufón de la corte. Años después, en otro campamento, en Arceniaga, de nuevo el destino me asignaba el mismo puesto:

Con Asier, yo soy el de la izquierda.

Con Asier, yo soy el de la izquierda.

Estoy convencido que todo este “travestismo payasil” acabó por afectar a mi carácter y tuvo mucho que ver en la predisposición a la payasada y la tontería que, gracias a Dios, creo que todavía conservo. Recuerdo con especial orgullo unas convivencias con 15 años en Güeñes. Después de un disputadísimo concurso de belleza obtuve, con unanimidad del jurado y de mis compañeros el título de “Miss Paridas”. Me dieron una banda de papel higiénico y todo…

Aunque también tengo en la memoria algunos sin sabores. Algunas veces mis chorradas ofendieron e hicieron daño… Y otras veces, este tendencia mía a decir paridas provocó algunos desprecios como cuando en el cole algunos me llamaban (sin ningún cariño) “Sampayaso”. Original… jeje

Te cuento todo esto para que lo guardes en tu memoria y se lo puedas contar a quién te lo pida, aunque sea yo mismo.

Y me despido por hoy con esta foto disfrazado de pintor. Pero ¡atención!, que tiene truco:

De pintor

Con mi hermana, mi papá y mi primo David. Yo de nuevo a la izquierda.

Ese año como siempre mi madre me estaba disfrazando de ¡payaso!, pero a mitad de transformación, me mira, me ve con el mono amarillo y la chaqueta negra y dice: “¡huy, te pongo un lazo, hacemos una paleta de cartulina y hala, de pintor!” Es que ella es muy imaginativa… El resultado, puedes juzgarlo tú mismo. Yo lo que pienso es que es posible que si me hubiera disfrazado de pintor tantos años como de payaso ahora estaría ¡exponiendo en El Prado! :-D.

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